Personalidad Megalomaniaca y Egocentrica Gobernando el Planeta

¿Existe la posibilidad que la personalidad egocéntrica y megalomaniaca se apodere de todos los estados del planeta? ¿Cree usted que ya puede haber en nuestro planeta, una sociedad que fomenta los rasgos de personalidad ególatra, donde gobiernan individuos megalomaniacos? Bueno al final de esta nota usted mismo podrá juzgar y sacar sus propias conclusiones. Los psicoanalistas describen la personalidad egocéntrica y megalomaniaca, como una enfermedad psiquiátrica, cuyos sujetos son caracterizados por tener egos sobrevalorados, ellos creen tener superioridad moral ante otros individuos, están convencidos que son los únicos que poseen la razón y que solo ellos, tienen el derecho de sobrevivir. También demuestran su perversión y falta de empatía, despreciando, agrediendo y violentando a otras culturas que poseen valores y visiones diferentes. Otras características muy particular de esta personalidad es que ellos desean estar rodeados de sujetos del mismo género, además sienten la necesidad enorme de ser admirados e idolatrados por otros sujetos que se asocian a ellos, ya sea por sumisión o porque poseen los mismos rasgos de personalidad. Si hay algo que le disgusta al ególatra es, cuando se topa con personas sabias y perspicaces, con valores positivos y consolidados. Aquellos que tienen la capacidad de rebatir su lógica retorcida y pervertida. En el momento que la mente ilustrada no se somete a los deseos y a los caprichos del ególatra, entonces ellos pasan a ser inmediatamente sus enemigos que se tienen que someter o eliminar, puesto que ellos se convierten un peligro para sus intereses y sus ambiciones. Los ególatras sienten la necesidad imperante de alcanzar el poder, para así obtener recursos económicos y políticos. Otra característica muy recurrente del ególatra es sentir la necesidad urgente de monopolizar los medios de comunicación, a la vez, sienten gran atracción por las armas de destrucción masiva. Estos son los medios que necesitan para divulgar sus grandilocuencias y tergiversar las informaciones que le son desfavorables. Estos medios se utilizan también para denostar a otras culturas que no son afines con sus valores megalomaniacos. Las armas las utilizan para tener amenazada, intimidada y sometidas a otras culturas pacificas con menos recursos. La personalidad megalomaniaca le complace ver gran parte del planeta, hecho un infierno, salvo su propio hábitat, dado que ese infierno es causado por las armas producidas por el estado ególatra, si no hay infierno en algún lado, no se podrá vender esas armas, ni intimidar a sus supuestos enemigos. Instrumentos como la extorsión, represión, corrupción y el asesinato, son bastante recurrentes en el comportamiento y las acciones del ególatra. La misma falta de empatía, sumado a su falta de escrúpulo y su perseverancia por alcanzar el éxito, son factores claves que hace que estos individuos sean exitosos en los logros de sus objetivos. El hambre por el poder, la ambición y la codicia son motivos inherentes a la personalidad ególatra. Ellos pueden institucionalizar su lógica enfermiza, formando alianzas con sujetos de su mismo género. Un factor importante que consolida la institución ególatra es, cuando ellos encuentran con sociedades sumisas, menos ilustradas, y con poca educación, donde pueden cultivar y nutrir en plenitud sus caprichos. La cultura ególatra inhumaniza a los individuos serviles, primero, creándose enemigos imaginarios que hay que eliminar, luego se le incita a niños y jóvenes a preferir juegos de videos violentos para preparar y moldear sus cerebros. Estos niños en toda su edad de aprendizaje, no aprendieron las nociones básicas como para ser un individuo creativo y productivo, mucho menos, crítico. Ellos ocuparon su valioso tiempo, adquiriendo ciertas adicciones, las mismas que coartan una identidad positiva y productiva, para enfrentar exitosamente los embates de la vida. Cuando estos niños alcanzan la adultez y forman una familia no les queda otra alternativa de reclutarse a grupos armado, para defender los valores de los ególatras. En esta institución ellos ejercen en forma real el oficio que aprendieron virtualmente y donde a la vez, encuentran también una identidad. Cuando ya son soldados serviles, absorben también valores megalomaniacos. Las armas que se les administra, los hacen sentirse criaturas invencibles e invulnerables, y las emplean sin discernimiento, solo para proteger y defender los valores y los intereses del estado ególatra. Una vez impreso los valores pervertidos de los ególatras en los cerebros de los individuos serviles, el ególatra siente que ha creado el estratagema perfecto. Hecho esto, el MEGALOMANIACO puede lograr con satisfacción sus propósitos. Mediante sus serviles puede subyugar y someter y mantener temerosa a las culturas sumisas e inocentes, entonces el ególatra tiene la libertad de dar rienda suelta a todos sus caprichos pervertidos. El megalomaniaco hace que los miembros de la cultura sumisa e inocente pierdan su identidad. Una vez subyugadas, estas se adhiere y comparten los valores del la cultura ególatra. Esta situación es tierra fértil para que el megalómaniaco desarrolle e intensifique su poderío. Pues, si algún estado desea deshacerse de tal alianza, entonces la cultura MEGALOMANA las somete, primero desestabilizando los poderes del estado, ya sea, financiando a cómplices serviles originarios, para que desestabilicen su propio sistema político, llevando a esa nación, al cao y a la destrucción. Al final, la cultura poderosa ególatra forma alianza con un puñado de ególatras originarios los mismos que se dedicaron a destruir su propia nación. Si la cultura ególatra no encuentra a las personas idóneas para que se destruya la nación, entonces se les contrata a mercenarios pagados, psicópatas especializados para desestabilizarla. Una vez terminado el proceso de desocialización y de destrucción, el estado ególatra conducido por megalomaniacos y quasi psicópatas, elige un par de pseudos líderes vasallos y serviles. Una vez que estos individuos ostentan el poder y el apoyo, corrompen, extorsiona, sin arrepentimiento, ni cargo de conciencia a cualquier persona que se oponga a su visión pervertida, y rinden cuenta y culto al reinado megalomaniaco.

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